viernes, 25 de junio de 2010

dejame.

la irracionalidad me trajo irrefutablemente hasta acá. no me sigas pidiendo que deje otra vez las cosas libradas a gusto y piacere del destino, porque no, porque ya lo hice, y mirá a mi alrededor.
no tengo nada para objetar. siempre fuiste un gentleman. me bancaste con lágrimas pesadas llenas de culpas y temores y me bancaste con risas atestadas de malta y de alcohol...
pero no pongas un peso a favor de mis promesas porque el que avisa no traiciona, confíá en mi insensatez, que eso si es real como aquel beso en medio de la plaza de la catedral.
dejame con mi desconsuelo, pletórico de culpas ilusiorias y algunas que no tanto. dejame caminando por la rambla descuidada cualquier día por la madrugada. dejame que crea que puedo acertar esta vez en mi modo de ver las cosas. y que puedo volver a encontrarte, cada noche que te extraño, en aquel lindo restaurante con un té de sueños rojos.

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